Empfehlungen zur Bodenbearbeitung von DI Hermann Pennwieser

Recomendaciones para el laboreo del suelo de DI Hermann Pennwieser

Recomendaciones para el trabajo del suelo

 

1. Dejarlo estar: El suelo fértil es un tejido vivo que, al igual que nuestro cuerpo, mantiene su alto estado de orden mediante un metabolismo dinámico y fluido, autorregulación y comunicación.

El mejor trabajo lo realiza el edafón. Los organismos del suelo mezclan, airean, digieren, pegan y agregan la tierra de una manera inigualablemente genial. Y no tenemos ningún equipo que trabaje verticalmente y al mismo tiempo airee y drene; eso solo lo pueden hacer las lombrices de tierra.

 

2. Integrarse: Cuanto mejor sea esta fuerza vital y capacidad de amortiguación del suelo — comparable con nuestro sistema inmunológico — menos importa qué equipos se utilicen, y viceversa. Lo decisivo es una comunidad vegetal diversa de cultivos principales, cultivos intermedios y malezas, especialmente su desarrollo radicular, así como un ciclo cerrado de materia orgánica.

La tecnología cada vez más avanzada no debería tentarnos a querer “controlar” la naturaleza y el suelo.

 

3. Atención: Los ácidos húmicos son compuestos proteicos. Y las investigaciones más recientes demuestran que la proteína puede cambiar su forma y funcionalidad mediante ondas de luz o música. También las plantas y los animales del suelo reaccionan de manera muy sensible a diversos estímulos ambientales.

Por eso, en el suelo — al igual que en nosotros — no solo es vital una buena provisión de luz, aire, agua, calor y nutrientes, sino también atención, comunicación y empatía.

En pocos años, en nuestros campos circularán robots autónomos, como ya ocurre en los céspedes. Deberíamos establecer reglas y límites para su uso, para que no se convierta en una maldición lo que podría ser una bendición.

 

4. Diversidad técnica: Cuanto más unilaterales sean las intervenciones mecánicas en el suelo, más unilaterales serán las reacciones de la naturaleza. Por ejemplo, al trabajar principalmente en superficie se seleccionan diferentes malezas y comunidades microbianas que al trabajar en profundidad o con volteo. La variedad en el uso de equipos también aumenta la diversidad aquí.

 

5. “Permanecer en la capa activa”: El suelo siempre debe trabajarse solo hasta la profundidad e intensidad que no destruyan ni entierren en zonas pobres en oxígeno la capa superior, la más biológicamente activa. Cuanto más estables sean los terrones y más profunda esté desarrollada esta zona activa con un alto porcentaje de poros de aire, más profundo se podrá trabajar sin alterar la estratificación.

 

6. Trabajar cuidando los terrones: Lo decisivo para un trabajo cuidadoso no es tanto la cantidad de volumen de suelo movido, sino la carga sobre los terrones por la velocidad de impacto de las herramientas. La descomposición del humus por el trabajo ocurre principalmente a nivel micro, donde los complejos arcilla-humus se rompen mecánicamente y los compuestos orgánicos almacenados se mineralizan.

 

7. Trabajar homogéneamente: Al incorporar materia orgánica es muy importante triturarla bien y mezclarla uniformemente para crear la mayor superficie de contacto posible con la tierra y sus organismos. Cuanto más profunda sea la incorporación, más importante es esto. De lo contrario, se forman zonas pobres en oxígeno en el suelo, de las que se libera nitrógeno y donde se produce putrefacción.

 

8. Elegir el momento adecuado: Antes del trabajo mecánico siempre se debe cavar con la pala, “tocar” el suelo y evaluar la humedad, temperatura y olor con los sentidos. No es posible tomar decisiones acertadas sobre el movimiento más cuidadoso del suelo desde la cabina del tractor o con sensores novedosos.

 

9. Evitar compactaciones: Solo con suelo suficientemente seco se pueden evitar compactaciones y cizalladuras (enlodamiento). Además, se subestiman los efectos masivos de las máquinas pesadas en el subsuelo. Allí no sirven neumáticos más anchos, solo cuenta el peso.

Y dado que el cambio climático con sus fenómenos meteorológicos extremos se acelera dramáticamente, en el futuro solo las explotaciones cada vez más pequeñas con tecnología ligera y gran flexibilidad en el trabajo podrán mantener la producción de alimentos.

 

10. Cobertura viva tras el trabajo: Cada trabajo del suelo es una herida en la piel natural de la tierra, que necesita tiempo y cuidado para sanar. Cuanto más rápido el suelo se vuelva a cubrir de vegetación y se enraíce, mejor será su capacidad de regeneración y rendimiento.

 

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